09 Jul Golpe de calor, insolación y deshidratación

Durante el verano se debe tener cuidado en ciertas situaciones por las elevadas temperaturas, ya que nos pueden producir molestias o incluso patologías como las descritas a continuación.

El golpe de calor es un fenómeno que sucede cuando la temperatura corporal alcanza los 40ºC, lo cual impide el correcto funcionamiento de los mecanismos que tiene el cuerpo humano para poder regular la temperatura corporal. Suele suceder cuando nos exponemos directamente al sol, pero no exclusivamente, también sucede cuando se combina la aparición de tres factores: altas temperaturas, poca aireación y alta humedad. Esta patología afecta sobre todo a dos grupos de población, por un lado los deportistas al realizar ejercicio físico y por otro lado los ancianos y enfermos crónicos.

golpe-de-calor

Los síntomas y consecuencias del golpe de calor pueden incluir:

  • Delirio
  • Vómito
  • Dolor de cabeza
  • Alteraciones del comportamiento

 

Una de las primeras actuaciones es el enfriamiento inmediato del cuerpo, cubriendo a la persona con algo húmedo, o sumergirlo en agua con cuidado de no lastimarle.

En cambio, la insolación, también llamada ictus solis, es una patología producida por el exceso de calor en la cabeza. En ella no es necesario que el sol dé directamente, también puede ocurrir bajo la sombra o en aceras resguardadas del sol, debido al reflejo del sol y a una escasa ventilación

Los síntomas y consecuencias de la insolación pueden incluir:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Cefalea

 

El tratamiento contra la insolación consiste en ubicar al enfermo en un lugar fresco, facilitarle bebidas frías, a ser posible agua y alguna bebida ligeramente estimulante; pero sobretodo evitar alcohol o cafeína porque contienen sustancias que aumentan la deshidratación. También se debe aflojar la ropa o quitar la mayor parte posible y enfriar la piel, mediante una ducha o aplicación de toallas húmedas.

Esta época del año se caracteriza por elevadas temperaturas, por este motivo se debe tener en cuenta una adecuada hidratación, especialmente en personas mayores y bebés, tanto por la sensibilidad al frío/calor como por la falta de sed, consecuencia del propio envejecimiento normal por la edad o por falta de una buena comunicación

Se recomienda una adecuada hidratación durante todo el día aunque no tengamos sensación de sed y evitar lugares con elevadas temperaturas o sin ventilación.
Cada día, aparecen en el mercado nuevas bebidas, por este motivo es preciso instaurar unas recomendaciones que puedan orientar tanto a consumidores como a profesionales sobre lo que resulta más aconsejado beber en las distintas situaciones. Para personas sanas es aconsejado un consumo de líquidos entre 1,5-2 litros por día, preferiblemente de agua; las bebidas azucaradas no deben superar el 10% del total.

hidratacion

En primer lugar debe estar siempre el agua/infusión puesto que el consumo de dicha sustancia es necesario para el correcto metabolismo y las diferentes funciones fisiológicas del organismo, además nos proporciona algunos minerales esenciales. En segundo lugar se encuentran los lácteos preferiblemente desnatados, a este grupo de alimentos se le han atribuido algunos beneficios entre los que cabe destacar su efecto positivo frente a una disminución de fracturas óseas.

esparragosSe debe tener en cuenta también en estas fechas, un aumento del consumo de alimentos con elevado contenido en agua; algunos como la leche semidesnatada o desnatada, lechuga, sandía, melón o espárragos nos aportan un 90-99 ml de agua por 100 g de parte comestible de alimento; otros como las judías verdes, zanahoria, piña, uva o naranja nos aportan un 80-89 ml/100 g de parte comestible. En cambio debemos disminuir el consumo de algunos alimentos que no nos aportan casi agua como azúcar, galletas, pasta o el arroz que contienen 1-9 ml/100 g de parte comestible.

 

 

uva

Estas tres patologías, no deben suponer ningún problema si evitamos la exposición al sol en las horas centrales del día y tenemos una dieta equilibrada.

Una dieta equilibrada, como su nombre indica no excluye ningún alimento, se debe incluir entre un 50 a 60% de carbohidratos, 15 a 20% de proteínas y menos del 30% de grasas de las calorías totales, realizando aproximadamente cinco tomas a lo largo del día y practicando ejercicio físico.

La dieta mediterránea es uno de los ejemplos de una dieta equilibrada, se caracteriza porque las personas que la consumen tienen un bajo porcentaje de enfermedades crónicas y una alta esperanza de vida.
Se caracteriza por un alto consumo de hortalizas, verduras, frutas y cereales; un consumo moderado de pescado y lácteos y un consumo bajo en carnes. Sus beneficiosos son consecuencia de la ingesta de los diferentes alimentos y componentes dietéticos (nutrientes y no nutrientes).

alimentos

Bibliografia:

(1) Iglesias Rosado C, Villarino Marín A, Martinez JA, Cabrerizo L, Gargallo M, Lorenzo H, et al. Importancia del agua en la hidratación de la población española: documento FESNAD 2010. Nutrición Hospitalaria 2011; 26(1):27-36.

(2) Casa DJ, McDermott BP, Lopez RM. Fundamentos del Golpe de Calor por Esfuerzo: Lo que debe Saber un Entrenador de la Fuerza y el Acondicionamiento. PubliCE Standard 2009.

(3) Arbonés G, Carbajal A, Gonzalvo B, González-Gross M, Joyanes M, Marques-Lopes I, et al. Nutrición y recomendaciones dietéticas para personas mayores: Grupo de trabajo” Salud pública” de la Sociedad Española de Nutrición (SEN). Nutrición hospitalaria 2003; 18(3):109-137.

(4) Carbajal A, Ortega R. La dieta mediterránea como modelo de dieta prudente y saludable. Rev Chil Nutr 2001; 28(2):224-236.

(5) Gil-Antuñano NP, Bonafonte LF, Marqueta PM, Manuz B, García JAV. Consenso sobre bebidas para el deportista. Composición y pautas de reposición de líquidos. Archivos de medicina del deporte: revista de la Federación Española de Medicina del Deporte y de la Confederación Iberoamericana de Medicina del Deporte 2008(126):245-258.

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